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Mayo 4, 2008
Myanmar antigua Birmania en crisis

El gobierno de la antigua Birmania convoca al país a un referéndum para cambiar la constitución en medio de la tragedia que se suscitó por el ciclón que ha dejado a mas de un millón de personas damnificadas.

El ciclón
Entre el 2 y 3 de mayo de 2008, el enorme ciclón Nargis azotó la región meridional de Birmania (país al que la Junta Militar gobernante llama Myanmar). Como resultado de la tragedia, los medios estatales birmanos calculan que el número de muertes oscila alrededor de 23 mil. Es bien sabido que las cifras oficiales suelen estar muy por debajo de la realidad. Una semana después del desastre las estimaciones de los organismos internacionales parecen más confiables. Fuentes de la ONU hablan de hasta 110 mil muertos, más de 35 mil desaparecidos y se teme que el numero de damnificados que hay sea un millón y medio.

La mala administración agravó el desastre
La tragedia no se debe sólo al fenómeno natural. En gran medida ha sido producto de las deficientes acciones del gobierno de la Junta Militar. Una rígida dictadura detenta el poder en Birmania desde 1988 y como pesa sobre ella la presión internacional, ya que ha desconocido los resultados de anteriores elecciones democráticas, hace tiempo que en el interior del país se han prohibido las comunicaciones con el extranjero. De tal modo, lo que en cualquier parte del mundo se sabía muy bien, gracias a la tecnología actual, la población birmana no lo podía conocer. Un ciclón se acercaba y aun cuando los generales lo sabían, impidieron que el pueblo se previniera. No hubo avisos ni se evacuaron las zonas que evidentemente resultarían más afectadas.

El gobierno reacciona muy lentamente
Tan pronto como ocurrió el tornado, los gobernantes militares emitieron una solicitud de ayuda internacional. Sin embargo ahora, cuando impera el caos, la Junta retrasa desesperantemente el proceso de ayuda exterior. No han querido permitir la entrada de los expertos en desastres y se dice que han incautado los primeros envíos de víveres y artículos que llegaron al país. El subsecretario general para Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), John Holmes, declaró el pasado 9 de mayo que las gestiones ante las autoridades birmanas sólo habían permitido la llegada a Rangún (capital de Birmania) de cuatro aviones con alimentos y que apenas se había permitido la entrada a dos de los cinco miembros del equipo de expertos que se encargarían de evaluar la magnitud del desastre.

Burocracia inoperante
Hasta el pasado 10 de mayo, el Ministerio de Exteriores birmano seguía sin responder a la mayoría de las solicitudes de visas que la ONU y otros organismo internacionales habían hecho para acceder a la zona afectada. Se habían solicitado ya más de 100 visados pero ni siquiera se habían autorizado diez de ellos.

Se bloquean los esfuerzos de ciertos países
Lo cierto es que, en su desconfianza y su intento por no permitir que la opinión extranjera conozca con detalle lo que ocurre en el interior, el gobierno militar ha entorpecido los planes de ayuda que provienen de la ONU, así como aquellos que ofrecen Estados Unidos e, incluso, su vecino Tailandia. Durante varios días el gobierno respondió con un empecinado silencio al ofrecimiento de estos países por enviar aviones con lo necesario para establecer una pronta asistencia. La organización Human Rights Watch pidió a China, India y a los demás miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) que presionaran a su agremiado para que levantara sus restricciones.

El gobierno insiste en controlarlo todo
Es absurdo, pero la urgencia parece ser más marcada en el exterior. Brad Adams, director para Asia de ASEAN, comentó que el bloqueo mostraba el desprecio que el gobierno birmano tenía hacia su propio pueblo. Por su parte, Marcus Prior, del Programa Mundial de Alimentos en Bangkok, dijo que la situación era frustrante pero aseguró que no se rendirían y que no cederían a los deseos del régimen birmano de administrar ellos mismos la ayuda, ya que “existe un compromiso con la solidaridad internacional de garantizar que el apoyo llegue a las manos de los necesitados”.

Las condiciones se agravan con el tiempo
Holmes expresó su preocupación porque las decenas de cadáveres de personas y animales sin enterrar podrían ocasionar graves consecuencias a la salud pública. Mientras él declaraba lo anterior, un envío preparado por la UNICEF, consistente en un cargamento de tres millones de tabletas purificadoras de agua, esperaba impaciente la orden para partir.

La ayuda se suspendió por un tiempo
En vista de la poca voluntad que manifestaba el gobierno de Myanmar, la ONU suspendió su ayuda cuando la Junta Militar anunció que aceptaría los envíos internacionales pero que no permitiría el ingreso de los cooperantes extranjeros a su territorio. Esto sucedió además tras correr la noticia de que el régimen militar se había apoderado de 38 toneladas de alimentos y equipo que habían llegado a Rangún.

China reprende a sus negligentes aliados
Incluso la República Popular de China ha exhortado al gobierno militar para que de inmediato acceda a trabajar con la comunidad internacional para salvar a quienes están en apuros. Ya China aportó un millón de dólares y ofrece enviar 4.3 millones más.

Harían falta 187 millones de dólares
De acuerdo con la OCHA, el fondo requerido para restablecer la normalidad entre los afectados implicaría unos 187 millones de dólares. El subsecretario general de la ONU calculó que la comunidad internacional había prometido contribuir con cerca de 77 millones de dólares, a lo cual habría que sumar los 20 millones que aportaría el Fondo de Emergencias de las Naciones Unidas.

Palabras alentadoras
Tras aquella interrupción en las acciones internacionales, no se restableció el apoyo sino hasta que el embajador de Birmania ante la ONU, Kyaw Tint Swe, mencionó que su país estaba dispuesto a aceptar ayuda “de cualquier parte” y presentó una aprobación de su gobierno para que un avión de Estados Unidos aterrizara con su cargamento de ayuda. Él mismo añadió que estaban tratando de acelerar y mejorar sus acciones de socorro. Dijo que en Birmania se habían eliminado los trámites burocráticos para facilitar el ingreso de los envíos y que éstos se hacían llegar a las zonas afectadas lo antes posible.

Avaaz sugiere acudir a los monjes budistas
La organización independiente de apoyo internacional Avaaz teme que la Junta siga retrasando los intentos de ayuda que emprende la comunidad internacional, por lo que propone acudir de manera directa a la Organización Internacional de Monjes Birmanos, misma que incluye a varios miembros de la oposición democrática. Los monjes budistas lanzaron oportunamente una campaña alternativa de ayuda humanitaria para distribuir alimentos y medicinas mediante su extensa red de monasterios a lo largo de Birmania. Ricken Patel, director de Avaaz señala que los monasterios son la única institución que queda para proporcionar ayuda social, porque mantienen el contacto directo con la gente.

Con la finalidad de evitar que la Junta Militar desvíe los fondos destinados a ayudar a los damnificados, sugieren que quien desee aportar una cantidad mejor realice un donativo directo a la Organización Birmana de Monjes.

(https://secure.avaaz.org/es/burma_cyclone/9.php?cl=87030411).

Fuentes:| avaaz.org | informador.com.mx | Agencias EFE, AP, Notimex y AFP
Foto: elmundo.es

 

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