Viernes 24 de Octubre del 2014

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Grandes maestros en la Historia del Budismo

Con raíces que provienen de todas las escuelas budistas
El Árbol del Refugio de la Orden Budista Occidental tiene una importancia histórica enorme. Por primera vez en la historia del budismo muchas de las grandes escuelas y tradiciones (madhyamika, yogachara, theravada; kagyu, nyingma, y gelug; chan, fa-hsiang y t’ien-t’ai; zen soto, zen rinzai, jodo shin y shingon), de las cuales muchas se desarrollaron ignorando por completo la existencia de las otras, han llegado a unirse dentro de un solo símbolo completo. Los maestros del pasado representan, cada uno en su estilo particular, una rama significativa en la historia del mundo budista.

Budismo ecuménico
El hecho de que Sangharákshita realizara una selección tan diversa de maestros del pasado ya nos revela algo. En la Orden Budista Occidental tomamos para nuestra inspiración de todas las tradiciones budistas como una sola. Hay algo que podemos aprender de cada aspecto de ellas. Este principio de ecumenismo reconoce que todo el budismo en su conjunto es como un mismo árbol con muchas ramas y que el mismo jugo vital de la práctica espiritual que mantiene y vitaliza a la rama más joven y pequeña, que es el aobo, circula por igual a través de las ramas más antiguas.

Una selección muy especial
No obstante, Sangharákshita hizo una selección. Eligió a ciertos maestros y no a otros. Está claro que en alguna parte debe trazarse la línea y, por lo tanto, uno tendrá que incluir a determinadas figuras y excluir a otras, ¿pero basándose en qué?

No trataré de resolver esta pregunta, ya que no es posible obtener una respuesta sencilla. El acto de crear un nuevo árbol del refugio se parece más al arte que a la ciencia y las decisiones de Sangharákshita, si bien estuvieron informadas por su conocimiento dhármico e histórico, ante todo han sido intuitivas. Por eso, cada uno de nosotros debería contemplar por sí mismo tales figuras, descubrir más acerca de ellas y tratar de sentir en qué sentido contribuyeron al acercamiento que tuvo Sangharákshita al Dharma y qué podemos aprender de ellas.

¡Cuidado con el linaje!
Ahora bien, de forma individual, ¿qué significa para nosotros el hecho de que determinado maestro haya sido incluido en el Árbol? ¿Significará, por ejemplo, que como miembros (o aspirantes a formar parte) de la Orden Budista Occidental nuestro linaje espiritual se puede remontar a los grandes maestros que fundaron esas escuelas y podemos considerarlos nuestros ancestros espirituales?

Aquí debemos tener cuidado, ya que hay ciertos enfoques sobre esta noción del linaje espiritual que pueden conducir a una especie de snobismo espiritual, por el cual uno puede suponer que ha logrado cierta importancia espiritual porque cree que pertenece a un linaje en particular, ya sea mediante una iniciación tántrica o por la “transmisión del Dharma” zen o porque ya tomó como suyo a tal maestro o, simplemente, porque asiste a un centro o templo budista en especial. En otras palabras, hay una tendencia a caer en la vanidad que se suele asociar con lo ancestral y que, en el sentido más literal, se puede transportar con facilidad a un contexto espiritual.

¿Qué es lo que se transmite?
Asimismo, la idea del linaje espiritual puede verse atrapada en conceptos casi materialistas sobre la “transmisión”, como si la profundidad espiritual pudiera traspasarse de forma literal de maestro a discípulo, cual si se tratara de un regalo bellamente envuelto. Lo cierto es que no es de esa manera como funciona la vida espiritual. Los grandes maestros del pasado señalan el camino. De nosotros depende seguirlo. La experiencia espiritual no es algo que se te pueda “dar”. De este lado del verdadero ir a refugio, siempre y únicamente es el fruto de una práctica espiritual dedicada.

Lo único que podemos obtener de los maestros del pasado es conocimiento e inspiración. Sin embargo, eso sí que podemos tenerlo en abundancia, ya que todos ellos fueron, quizá por encima de cualquier otra cosa, grandes maestros espirituales y el raudal de sus textos y los relatos de sus pláticas y enseñanzas representan un enorme tesoro de comprensión e inspiración espiritual. Si los leemos y los estudiamos a profundidad, sobre todo con la ayuda de quienes tienen un poco más de comprensión que nosotros, podrán seguir guiándonos para avanzar en el camino. Y quizás aun más.

Un cúmulo de ejemplos inspiradores
Cada uno de los maestros del pasado llevó una vida espiritual ejemplar. Todos se dedicaron francamente al Dharma. Realizaron arduos esfuerzos para alcanzar la meta y, luego, tras haber obtenido el grado que cada uno consiguió de profundidad espiritual, dedicaron sus vidas a ayudar a los demás. Contemplando la forma en que ellos vivieron y sus enseñanzas podemos inspirarnos para seguir sus pasos y llevar a cabo un esfuerzo cada vez más decidido y claro. Es así como nos abrimos a su continua influencia espiritual y, entonces, los grandes maestros del pasado seguirán enseñando y viviendo como presencias espirituales, incluso hoy.

Fuente: Teachers of Enlightenment, Kulananda, Windhorse Publications.

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