Miércoles 22 de Octubre del 2014

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Tsonghkapa fundador de la escuela Guelug


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Una vida espiritual de principio a fin
El nacimiento de Tsongkhapa, en el Tíbet Oriental, en 1357, llegó acompañado de auspiciosos portentos y sueños proféticos. A temprana edad fue reconocido como un genio espiritual y recibió del cuarto karmapa los preceptos laicos, ¡cuando tenía tres años! A sus 16 años dejó su remota tierra, cerca de la frontera con China y viajó a la capital espiritual en el centro del país. Ahí paso los restantes 46 años de su vida de un modo errante, estudiando con los grandes lamas, escribiendo, participando en debates, haciendo prolongados retiros de meditación en cuevas y fundando monasterios.

Los maestros tibetanos buscan establecer un orden adecuado

Bu-ston había terminado recientemente la compilación del canon budista tibetano. Había existido una gran necesidad de establecer cierto orden en la enorme colección de textos que habían llegado al Tíbet durante los seis siglos anteriores. Los tibetanos guardaban un acomodo que se parecía muy poco al Tripitaka indio. Dividieron el material en aquellas grandes obras que consideraron que eran la genuina palabra del Buda (el kangyur, “palabra traducida”) y en las que pensaban que se trataba de comentarios (el tengyur, “tratados traducidos”).

De modo similar, Tsongkhapa buscaba reformar la práctica del Dharma en el Tíbet. Se identificó con la pureza de la orden kadam original de Atisha. Recalcó a los monjes la importancia de adherirse al vinaya y, entre otras cosas, prohibió la práctica de heredar de padre a hijo el cargo en un monasterio y excluyó todas las prácticas que no parecían tener un claro antecedente budista indio. En sus textos insistió en que las doctrinas básicas de la tradición sútrica eran prerrequisitos indispensables para abordar las prácticas más avanzadas del tantra. En el aspecto filosófico criticó a quienes trataban al mundo relativo como una simple ilusión que oscurecía la verdad esencial de la realidad. Él resaltó, en cambio, la identidad de la infinidad de fenómenos del mundo con su verdad esencial.

...habrá quien pudiera encontrar
algo más maravilloso
para alabarte, ¡Oh, Protector!
que la proclamación de la relatividad? [es decir, el origen dependiente]

“¡Todo aquello que depende de condiciones
está vacío de realidad intrínseca!”.
¿Qué método de buena instrucción puede haber
más maravilloso que este descubrimiento?

Por supuesto, el ingenuo se puede aferrar a éste
tan sólo con confirmar sus cadenas extremistas,
pero el sabio encuentra en ella (esa relatividad)
el camino para cortar toda la red de elaboraciones.
(“Praise of Buddha Sâkyamuni for His Teaching of Relativity”, en Life and Teachings of Tsong Khapa, pp. 99-100)

En otras palabras, no estás entendiendo la enseñanza del Buda si te imaginas que el mundo relativo es algo diferente a la realidad esencial.

Maestro incansable, fundador de la escuela gelug

En los últimos diez años de su vida, de 1409 a 1419, Tsongkhapa se enfrascó en una ronda continua de actividad intensiva. Estableció tres nuevos monasterios para la orden gelug (la cual lo reverencia como su fundador): Ganden, Drepung y Sera. A éstos les siguieron varios más. Instituyó el festival anual de oración Monlam en Lhasa, se abocó a escribir y enseñar y realizó, entre muchos otros textos, un exhaustivo lam rim (un texto que describe las etapas del sendero, basado en el compendioso Bodhipathapradipa, de Atisha).

Con el tiempo, los principales monasterios gelug llegaron a convertirse en las instituciones más grandes de su tipo en el mundo, semejando pequeñas ciudades, con una población combinada de más de 20 mil monjes. La influencia gelug creció a la par y, aproximadamente 150 años después de la muerte de Tsongkhapa, el quinto dalai lama gelug pasó a ser el gobernante del Tíbet.

Los tres principios del sendero
Las interpretaciones que hace Tsongkhapa de la enseñanza se encuentran entre las de mayor influencia dentro del marco general del budismo tibetano. Su texto raíz sobre los Tres principios del sendero (renunciación, bodhichita y visión correcta) es una obra seminal de la escuela gelug:

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