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Qué piensa el budismo de...
Violación por compasión


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Los tibetanos cuentan esta historia siempre que tienen la oportunidad. Es una de sus favoritas y resulta útil para ilustrar el punto clave de la ética. El punto es la aparente imposibilidad de llevar a cabo una violación por compasión: El punto es que cualquiera que sea la regla ética, sin importar lo clara que parezca y la amplia gama de instancias que pueda cubrir, jamás puede ser considerada absoluta. Lo que determina el valor ético de una acción es el estado de conciencia con el que se realiza.

Erase una vez -comienza la historia- un anciano ermitaño que vivía a solas en la cueva de una montaña -como se trata del Tíbet podemos imaginar que la cueva se encontraba cercana a zonas nevadas y que por lo tanto era muy fría-. Éste vivía como Milarepa -el famoso asceta-, pero a diferencia de él su dieta no consistía únicamente en ortigas. A pesar de que llevaba una vida muy estricta y austera, no se alimentaba de ortigas porque muy cerca vivía una mujer que solía llevarle comida todos los días. Y de ese modo él podía continuar con su práctica de meditación sin tener que preocuparse de sus alimentos. Cada día ella se acercaba a la entrada de la cueva con una gran fe y una profunda devoción para dejar la comida enfrente del anciano ermitaño. Éste bendecía a la mujer y comía en silencio. Entonces, sigilosamente, ella recogía el plato vacío y regresaba a su casa, mientras él continuaba meditando.

Esta mujer tenía una hija que también era devota del viejo asceta y a veces era ella quien llevaba el alimento al ermitaño. Un día la hija fue a llevar la comida al anciano y la puso frente a él. En esta ocasión, para su sorpresa, en lugar de empezar a comer de forma silenciosa, como era su costumbre, el ermitaño se lanzó hacia la chica y trató de violarla. Ella resistió el ataque. Además de encontrarse sorprendida estaba bastante enfadada. Dado que ella era una muchacha fuerte del campo y él un ermitaño débil y frágil, no tuvo problema alguno para huir corriendo y salir bien librada. Al llegar a casa y tan pronto como había recuperado el aliento, dijo a su madre: “¿Qué imaginas mamá? ¿Qué crees que intentó hacerme el viejo a quien todo el tiempo hemos considerado una persona religiosa y espiritual?” Sin más preámbulos, contó toda la historia a su madre. Su madre se enfadó muchísimo, pero no con el ermitaño sino con su hija, a la que reprendió diciéndole: “¡Malvada hija! ¿Acaso no tienes fe? Un hombre espiritual como él no intenta violar a nadie por simple diversión. Debe haber un significado importante en ello ¿Acaso no entiendes nada? Regresa a verlo de inmediato y pídele disculpas, di que lo sientes y que estás allí a su total disposición. “

La chica regresó y encontró al ermitaño sentado enfrente a la cueva. Ella hizo una reverencia y le dijo: “Siento mucho haberme comportado de esa forma tan tonta. Estoy aquí para servirle en lo que quiera.” Sin embargo, el ermitaño le contestó simplemente que ya era demasiado tarde. Ella le preguntó qué quería decir. Sin más miramientos él repitió: “Es una pena, pero ya es demasiado tarde.”

La chica estaba perpleja y le preguntó una vez más a qué se refería. Y el ermitaño le respondió: “Pues bueno, supongo que debido a que tú has participado en el incidente te contaré lo sucedido:

Y es que como sabes, del otro lado de la colina hay un gran monasterio. Ahora bien, el abad de ese monasterio era un hombre inicuo, no era un monje bueno en lo absoluto. No le interesaba el Dharma, nunca estudiaba ni meditaba y era muy codicioso. Anhelaba acumular posesiones y atiborrarse de comida. Él murió hace unas horas y mientras yo meditaba alcancé a ver que su continuo de conciencia que se movía por el aire. Se encontraba en una condición terrible, triste e infeliz, y me di cuenta de que estaba dejándose atraer por un renacimiento inferior, lo que le iba a ocasionar una vida futura bastante desagradable y dolorosa. No había nadie en las cercanías y en ese momento tú llegaste. Sentí compasión por él e intenté darle otra oportunidad a ese espíritu infeliz. Pensé que si actuaba con rapidez podría ayudarle por lo menos a renacer como humano. Lamentablemente te fuiste corriendo y… ¿sabes lo qué ha pasado? Pues bien, en ese campo de allá abajo, un momento después de que te marchaste, había dos burros copulando…

¡Ahora es demasiado tarde!” se lamento.

Esta historia viene de la tradición tibetana. Sin embargo algunas personas hoy en día dirían que esta historia pertenece al enfoque patriarcal del antiguo Tíbet y que muestra solo un aspecto de la compasión, dado que el ermitaño estaba simplemente enfocando su compasión por el fallecido abad pero insensible por la campesina que eligió como posible instrumento de su compasión.


11 Comentarios para este artículo

  1. Cecil comenta:

    No se puede hacer el bien en desmedro de otra persona a la que se hará un mal, no hay verdadera bondad, es falsa por tanto menos hay sabiduría.

    El ermitaño estaba totalmente confundido viendo un plano espritual peocupandose mas de ser Dios que de ser persona, esos son los males que trae la meditación, ego, ego, ego… Claramente un Dios no viola y alguien que se pretenda considerar persona tampoco.
    Es la oración la que nos pone en contacto y en sintonía verdadera con los demás.
    Mi humilde opinión.

  2. Julio comenta:

    Creo que el problema de la historia es toda la controversia que genera por su contenido, en mi ignorancia y sin el afan de hacer a un lado el acto horrible que supone una violacion ya sea de un iluminado o no, creo que la medula de la historia es el final. Si se analiza detenidamente uno se da cuenta que un monje por mas iluminado que este sea no es capaz de modificar el karma, el abad era malo y al final simplemente recibio lo que merecia. De igual modo el monje ya que por algo sus actos no fueron consumados, el equilibrio no se rompio incluso con las “buenas” intenciones del monje.

  3. Ana Talavera comenta:

    La historia me parece manipulada y absurda; supongo que en la traducción se perdió el verdadero contenido. Se supone que una de las características del budismo es la elevada ética de quienes lo practican. En la historia, la actitud de la madre lleva a la hija a confundir el bien y el mal. No creo que sea un buen ejemplo de compasión.

  4. claudia Ho comenta:

    De acuerdo con Ana, esta historia es un muy mal ejemplo de compasión o bondad.
    Se habla que el budismo respeta a la persona y al ser humano en su totalidad, aquí el viejo ermitaño trata de violarla de lastimarla y a tomar una desición en contra de su voluntad.
    Creo sinceramente que más allá de dar un buen ejemplo, confunde y deja entre dicho muchos conceptos antes vistos, es absurdo.

  5. Harold comenta:

    En mi opinión la historia es como un Koan, están eligiendo un lado de la historia y esto genera el conflicto, creo que, la controversia de la historia es a propósito :)

  6. Gerardo Garza comenta:

    Remata el texto afirmando que algunas personas dirían que la historia pertenece al enfoque patriarcal del antigüo Tibet; yo creo que el enfoque patriarcal prevalece no solo en el antigüo Tibet, sino en el moderno y en general en la cultura occidental. Sin embargo, la violación, ni siquiera por compasión, no es una práctica aceptada por sociedades machistas, en las que si bien la mujer adopta un rol sumiso en sus relaciones intergénero, la dominación no llega a la utilización de la fuerza bruta sin alterar la convivencia pacífica y generar responsabilidades penales.

    Más bien, lo que dificulta entender y aceptar el relato es la barrera cultural con la sociedad tibetana, pues la historia se limita a poner en una balanza dos valores específicos: la libertad reproductiva y el renacimiento, cuyo contenido y alcance tienen distinta consideración en las culturas occidental y tibetana.

    El pasaje solo reafirma que la rueda del destino se cierra aunque se pongan en riesgo, sin llegar a vulnerarlos, valores tan respetados como la doncellez de la joven y la honradez del ermitaño.

  7. Oliver nava comenta:

    Yo aqui me remito a Gandhi que dijo no hay camino para la paz la paz es el camino. y yo en toda esta historia no veo nada de paz

  8. Mqagdalena comenta:

    Me parece que el ermitaño era un medittivo pero no un iluminado. se supone que tenemos que entender que son nuestros actos, meritos y virtudes los que nos llevan a la siguente vida, si el abad no se habia cultivado ni habia vivido para la cultivación era de esperarse que reencarnara en algo no humano, ahora bien según las enseñanzas debemos tener compasión pero no piedad, que es el enemigo cercano, el ermitaño tenia que sentir compasión por lo que tendria que soportar el abad en su siguiente vida generado por sus actos en esa vida pero no querer remediarlo comentiendo un acto que le generaria, al ermitaño, un karma que en la balanza daria al traste con todos los años de meditación y practica, un tema muy controvertido, solo se que nada debe ser contrario a lo que la naturaleza dicta y la violación es un acto antinatura, no solo la transgresión fisica sino todo lo que implica hoy y siempres…una humilde opinion…

  9. Gerardo Garza comenta:

    Luce interesante eso de “según las enseñanzas debemos tener compasión pero no piedad, que es el enemigo cercano”, si me pudiera explicar, se lo agradecería, Magdalena. Tanto para nuestra cultura como para la de los protagonistas de la historia, la violación es un acto reprobable, tan es así que, según mi perspectiva, la narrativa busca confrontar como iguales valores tan dispares para nuestro entendimiento como la libertad sexual y el renacimiento, así como la disposición del ermitaño de vulnerar uno para influir positivamente en el otro, convencido de que su karma no se vería mermado pues aun cuando la violación se considera un acto negativo, el valor ético de dicho acto se encuentra determinado por el estado de conciencia con que se realiza. S2

  10. Marcela comenta:

    Me parece interesante la historia, pero estoy de acuerdo con que Cecil, al decir que no podemos jugar a hacerle el bien a otra persona perjudicando a otra ( en este caso por una violación que causa sufrimiento y desdicha por el acto sexual forzado,)
    y debemos mantener el ego controlado pues en este caso el eremita estaba decidiendo el destino de uno pero a costillas de la infelicidad de otra, la vida debe buscarse el equilibrio…
    No me gusto la enseñanza, y creo que si confunde y da pautas para que obremos en perjuicio de unos pero en “beneficio” muy subjetivo de otros cuantos.
    Saludos

  11. Karuna comenta:

    En una ocasión un hijo de familia se acerca al Buddha para pedirle que ayudará a su padre que había fallecido en su siguiente renacimiento, el Buddha le dijo que no podía hacer nada pero tanto fue su insistencia del hijo de familia que el iluminado le pidió quedarse de ver el siguiente día a la orilla del río con vasijas llenas de mantequilla.
    Al siguiente día como acordaron se encontraron y el hijo de familia feliz asistió por que el Buddha haría algo por su padre ya fallecido.
    Buddha le pidió al hijo de familia arrojar las vasijas con mantequilla al río, una vez hecho eso el Iluminado le pidió que tomara rocas de la orilla y rompiera las vasijas del fondo y así lo realizo el hijo de familia.
    Al romperse las vasijas de barro la mantequilla comenzó a flotar y las piedras se empezaron a hundir al hijo de familia observar eso el Buddha le dijo, así como la mantequilla que es ligera flota y se va con la corriente del río, las piedras su naturaleza es tener un peso y hundirse, de la misma forma forma hijo de familia los actos que tu padre haya realizado son los que marcan su siguiente renacimiento.
    Buddha siempre decía cada uno es dueño de sus propios actos y el único refugio que tenemos son nuestras acciones. Lo que único que nos puede salvar es que tanto Metta Bhavana enviamos y qué tantos méritos estamos haciendo para nuestro siguiente renacimiento.
    Y dentro de las formas de hacer méritos es ofrecer de los 4 requisitos a los monjes, les dejo el texto fuente:

    http://issuu.com/budismotheravadamx/docs/el_m__s_elevado_de_los_ofrecimiento

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