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Sexta aproximación
El tantra percibe que el samsara y el nirvana están interrelacionados

En lo que podríamos llamar “budismo básico” el samsara y el nirvana, para cualquier propósito práctico, son una dualidad. Te descubres en el doloroso estado del samsara y emprendes el sendero que te saque de ahí y te lleve a la paz del nirvana. Sin embargo, el vajrayana correlaciona todo lo que hay en el samsara con algún aspecto de la iluminación. Para el tantra los cinco venenos en realidad son una expresión de los cinco Budas. De este modo, samsara y nirvana dejan de ser un completo dualismo. Están comprendidos dentro de una visión superior en la que todo es una expresión de la realidad.

Como es arriba es abajo

El vajrayana sigue el principio de la magia hermética, “como es arriba es abajo”. Al manipular lo mundano su objetivo es efectuar cambios en el nivel espiritual. Al ver lo mundano como un reflejo de la iluminación le da al mundo una cualidad sagrada. Esto tiene un efecto transformador. Si cada vez que uno ve el color verde recuerda a Tara o si reconoce en su deseo de conseguir un alimento una simple confusión con su deseo de lograr la iluminación el mundo empieza a cambiar. Las correlaciones que establece el tantra entre lo mundano y lo espiritual son vastas y complejas.

Séptima aproximación
El tantra parte del punto más alto

Hay un dicho zen: “Si deseas escalar una montaña comienza por la cima”. El vajrayana, riéndose a carcajadas, estaría de acuerdo con esto. Ya hemos visto que el tantra es pragmático. Trata con la experiencia directa. Así que si no tienes una experiencia directa de la budeidad te pide que te la imagines, que “actúes como si la tuvieras”, que te visualices como un Buda o un bodhisatva. Así te vas dando una idea de lo que sería estar lleno de amor y sabiduría. No sólo eso; la imaginación no es nada más fantasía. Para el budismo tu estado mental es decisivo debido al poder que tienen tus acciones. Si aunque sea por unos segundos consigues proyectarte por completo en esa experiencia, si logras ponerte las enjoyadas sandalias de un bodhisatva, entonces durante ese instante y cada vez que lo intentes serás ese Boddhisattva.

El tantra lleva esto a una conclusión lógica en el anuttarayoga. Te conmina a que siempre actúes como si fueras un ser iluminado y que procures ver el mundo como lo percibiría un Buda. Al asumir el estado mental de alguien que ha completado el sendero avanzas con mucha rapidez. Así lo concibe el vajrayana. Esto tiene sus riesgos y es por eso que requiere bases firmes, afianzadas en una práctica previa, pero también tiene tremendas ventajas.

Si estás pensando en ascender a una montaña puedes simplemente sentarte en una piedra cerca de sus faldas y soñar con la vista que podrías tener desde la cumbre o puedes escalar, paso a paso, enfocando tus pensamientos acerca de las dificultades de la escalada en el paso que sigue. Asimismo, puedes subir mientras llevas en la mente una visión imaginativa del magnífico panorama que verás desde la cima. Esto podría ser tan atractivo que te iría llevando hacia arriba, sin que notaras las dificultades del ascenso. En cierto modo, ya estás arriba.

Extracto traducido del libro Meeting the Buddhas, de Vessantara. Windhorse Publications.

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