Jueves 30 de Octubre del 2014

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Karma
Los actos tienen consecuencias

La doctrina budista fundamental es la de la coproducción condicionada. Todo surge en dependencia de ciertas condiciones y nada tiene una esencia fija y básica; tampoco nosotros. Lo que somos ahora es el resultado de las condiciones de nuestro pasado. Lo que seremos en el futuro estará determinado por las condiciones del presente y uno de los factores determinantes principales de lo que seremos en el futuro es nuestro comportamiento actual.



Nuestros actos determinan lo que somos. Esta premisa hace posible una vida espiritual y el Buda así lo entendió. Al empezar a cambiar nuestro comportamiento también comenzamos a hacernos diferentes. Ésta es la raíz de toda creatividad. No estamos predestinados a repetir las pautas de comportamiento del pasado, volviendo a ser la misma persona una y otra vez, sino que podemos convertirnos en una nueva persona. Cada instante de la vida presenta una serie infinita de posibilidades.

La ley del karma

La forma en que configuramos nuestra personalidad, es decir, lo que somos, está determinado por la clase de karma que tenemos, o sea, por los actos de voluntad. Se suele pensar erróneamente que el karma es una forma de retribución universal divina. Sin embargo, muy al contrario, la ley del karma sólo sugiere que las acciones volitivas acarrean consecuencias inevitables. Se trata, sencillamente, de una extensión de la doctrina fundamental de la coproducción condicionada.

Cinco clases de condicionalidad

Según el Attahasalini sutta, uno de los primeros tratados, existen cinco clases distintas de condicionalidad o niyamas, cuyo estudio arrojará algo de luz al concepto budista de karma.

La primera clase y la más importante es la condicionalidad "física inorgánica", que comprende todas las leyes que determinan la manera en que funciona la materia a nivel inorgánico, es decir, todas las leyes de la física y la química.

El siguiente nivel, un tanto superior, es el "físico orgánico", que abarca todas las leyes de las ciencias biológicas.

Luego tenemos el nivel "psicológico", Citta Niyama en el que se sitúan todas las leyes que rigen el funcionamiento involuntario e instintivo de la mente. Por ejemplo, el hecho de retirar la mano al tocar un hierro candente constituye una muestra del funcionamiento de esta clase de condicionalidad.

Después esta el nivel "kármico", Kamma Niyama que engloba todas las leyes que gobiernan la forma en que la actividad volitiva afecta a la conciencia.

Finalmente encontramos el nivel "dhármico", Dhamma Niyama, que describe lo que podríamos denominar también como condicionalidad "trascendental", una clase que experimentan los miembros de la arya sangha. Como este nivel de condicionalidad sólo nos afecta en la medida en que nos relacionamos con esos seres ilustres e, incluso, en ese caso no podríamos percibirlo, lo dejaremos fuera de consideración.

El énfasis occidental y el oriental
Tenemos nociones de los tres primeros niveles de condicionalidad (la física inorgánica, la física orgánica y la psicológica) desde la época escolar, cuando realizábamos prácticas en el laboratorio, provocando explosiones o haciendo competir a los ratones en un laberinto. En Occidente hemos penetrado con más profundidad en estas áreas de conocimiento que cualquier otra cultura en la historia. En cambio, sólo tenemos una conciencia muy rudimentaria, incluso primitiva, de la dimensión kármica o ética de la vida. A diferencia de lo que acostumbramos a considerar los occidentales, la vida budista se basa, quizá por encima de todo, en un conocimiento de la dimensión kármica de la coproducción condicionada, pues el núcleo principal de esta doctrina radica en la posibilidad de cambiar las pautas de comportamiento, lo cual resulta de la comunión del ser con el samsara.

Lo que cuenta es la intención
La esencia de la ética budista reside en el hecho de que el comportamiento condiciona al ser. Sin embargo, no sólo importan nuestros actos. El estado mental que nos impulsa a obrar es crucial. La ética budista es una ética de intención. Los actos en sí mismos son neutrales. Lo que importa es el estado mental, la voluntad que se esconde detrás de la acción. El budismo no habla en términos de correcto o incorrecto, bueno o malo, sino que trata de intenciones positivas o negativas. La voluntad positiva, basada en la generosidad, el amor y la claridad, produce resultados positivos desde el punto de vista kármico, nos aleja del engaño y nos conduce hacia la iluminación. La voluntad negativa, basada en la codicia, el odio y la ignorancia espiritual nos mantiene en el samsara, girando en una rueda infinita de dependencia repetitiva y habitual.

Moralidad natural y moralidad convencional
El budismo distingue entre "moralidad natural" y "moralidad convencional". Esta última se compone de una serie de normas y costumbres que surgen del grupo en que se aplican. Varia según el lugar o la época. Por ejemplo, algunas culturas practican la poligamia, que es condenada por otras. Los cristianos comen cerdo sin ningún problema, mientras que los musulmanes y los judíos lo encuentran repugnante. La moralidad convencional aparece, por lo general, como respuesta a ciertas circunstancias sociales concretas, pero suele sobrevivir después de ellas. Por ejemplo, aunque ya no existen razones higiénicas para rechazar la carne de cerdo, en Jeddha o Jerusalén aún resulta difícil encontrarla en las carnicerías.

Actos hábiles o torpes
La moral natural se basa en los hechos de la psicología humana y el funcionamiento de la ley del karma. Juzga las acciones como positivas o negativas, no a partir de los puntos de vista o las costumbres del grupo, sino por su capacidad de generar resultados espirituales beneficiosos. Los actos positivos, que nos alejan del samsara nos aportan una expansión, una claridad y una felicidad mayor y, por lo tanto, menos egocentrismo. Los actos negativos, que refuerzan el sentido del ego, conducen a la limitación al unirnos al samsara. En resumen, los actos se juzgan como positivos o negativos en función de su capacidad para acercarnos a la iluminación o alejarnos de ella.


10 Comentarios para este artículo

  1. Marco Arturo Sarmiento comenta:

    Al leer este articulo me doy cuenta que existen muchos caminos que nos llevan a un mismo fin, el amor a los demás y a uno mismo. Soy católico pero me doy cuenta y me interesa mucho esta religión. Dios dijo no hay prueba mas grande de amor que el que da la vida por su semejante eso lo dice todo ¿Cuantos de nosotros lo ariamos? Eso si seria todo lo contrario al egocentrismo. Es increíble ver que tan lejos estamos de encontrar la luz y que entre mas obscuro este mas nos perdemos. Todo nace de lo mismo el yo el egocentrismo lo que uno solo se provoca, para algunos consecuencias del pecado para otros karma pero todo nace de lo mismo. Saludos

  2. Arlenne comenta:

    Buenísimo el articulo, hace unos minutos dialogaba con mi novio sobre el budismo, es una filosofía que trato de aplicar en mi vida diaria, pero el aun tenia el concepto del KARMA como si haces algo malo el karma te hará pagarlo y si te portas bien todos serán felices jaja, pero al explicarle que hay diferentes percepciones del karma, y ahora que leo este articulo sera mucho mas fácil que vea que no todo es lineal, pero algo que esta comprobable es que todas nuestras acciones nos llevaran a caminos de vida que nos gusten o que a lo mejor no, pero al final de cuentas sera NUESTRA RESPONSABILIDAD, que es a lo que la mayoría de las personas prefieren evadir y no les gusta saber que están donde están por ellos mismos, se sienten como se sienten por no hacer algo al respecto. FELICIDADES por la pagina :)

  3. martin comenta:

    pesima

  4. alejandro diez bazaldúa comenta:

    Espléndido artículo. Felicidades

  5. Cecilia Barrera comenta:

    Fantastico,genial y nos los explica todo en una manera muy gentil, clara como la luz es verdaderamente de ayuda para los que queremos comprendernos y aprender de si mismos. me encantaria ir al grupo de meditacion en San Francisco CA. Muchicimas gracias!!!

  6. Juan David comenta:

    Excelente artículo.
    Fácil de comprender y arroja muy buenas luces sobre este tema.

  7. Jorge comenta:

    Cada día me fascina más el budismo. Cada día sigo pensando en el porque de las cosas, y está claro que son consecuencias de los actos, pero todo puede cambiar, la filosofía y psicológica vienen muy asociadas.
    Muchas gracias por su aportación.

  8. Mercedes comenta:

    Muy interesante la mirada del Budismo sobre la Ley del Karma y me permitió otra óptica sobre esta temática.Muchas gracias y bendiciones

  9. HORACIO ASCENCIO comenta:

    muy interesante pero en mi pais creo q noexite un temple budista me interesaria conocer mucho mas creo q lo necesito para limpiar mi Karma .BENDICIONES

  10. Lic. Alfonso Germán Arreola comenta:

    Buda dejo excelentes consejos para vivir sin estar pensando el el “mas allá” sino en cada presente que hace posible corregir errores, aumentar aciertes y lograr objetivos personales, familiares y de grupo.

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