Viernes 18 de Abril del 2014

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Las consortes
de los cinco budas del mandala

Veamos brevemente quiénes son las consortes de los cinco budas.


En el este Akshobya y su consorte Lochana
Entramos al mandala por el este y vemos a Akshobya, abrazando a su consorte azul, Lochana. Su nombre significa “la que tiene el ojo”. Lo que expresa es la visión clara de la sabiduría semejante a un espejo.

En el sur Ratnasambhava y su consorte Mamaki
En el sur, Ratnasambhava abraza a la amarilla Mamaki. El nombre de ella quiere decir “hacerlo mío”. Ella percibe a todos los seres como si fueran sus propios hijos, como si fueran parte de ella misma. Siente como si todo el universo fuera suyo. Cuando uno posee su sabiduría lo ve todo como si fuera “suyo”. Cuando todo es tuyo te interesas por cada uno y así nace la sabiduría que todo lo iguala.

En el oeste Amitabha y su consorte Pandaavasini
En el oeste, Amitaba se funde en un abrazo con Pandaravasini, “la del hábito blanco”. A veces se dice que ella es una de las formas que adopta Tara Blanca. Asimismo, su hábito blanco supone la sonrisa del Buda cuando sabe que alguien está experimentando la cuarta dhyana o está en una absorción meditativa. Dice el Buda que en este estado uno se halla como quien, en un día muy caluroso, toma un baño con agua fría y luego se envuelve en un fresco manto blanco. El blanco refleja el sol e irradia luz. De igual manera, en la cuarta dhyana tu mente se encuentra tan positiva que su influencia es radiante e, incluso, puede afectar positivamente a quienes te rodean y a todo tu entorno. Así que quizá Pandaravasini expresa no sólo la sabiduría que discierne entre todas las cosas sino, también, los aspectos de la experiencia de la meditación, con la cual se relacionan especialmente Amitaba y su mudra dhyana.

En el norte Amogasiddhi y su consorte Tara Verde
En el norte, la consorte de Amogasiddhi es la conocida Tara Verde. Su compasión intrépida y su pronta respuesta a las necesidades de los demás seres son la expresión de la sabiduría que todo lo logra.

En el centro Vairochana y su consorte Akashadhateshvari
Finalmente, llegamos al centro del mandala y vemos, en su radiante blancura, a Vairóchana, unido a la nívea Akashadhateshvari (dama soberana de la esfera del espacio infinito). En el caso de ellos, la naturaleza complementaria del yab-yum es evidente. Vairóchana (el iluminador) irradia la luz de la budeidad, pero para que la luz se propague necesita un espacio sobre el cual hacerlo. En la sabiduría del dharmadatu la luz y la vacuidad bailan juntos y están unidos en una misma experiencia.

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