Viernes 29 de Abril del 2016

budismo.com Centro Budista de la Ciudad de México
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Práctica Devocional
y rituales en el Budismo

Práctica Devocional
¿Porqué los budistas hacen rituales?

Como se sabe el budismo no cuenta con un Dios creador y omnipotente. Este rasgo, para muchos, representa algo muy atractivo y sorprendente; De este modo cabe preguntar ¿cuál es el papel de las prácticas devocionales en una tradición que no cree en Dios? y ¿qué tienen que ver las imágenes del Buda, las reverencias, y rituales con el desarrollo de la conciencia y de las emociones positivas de un individuo?


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Varias formas de ritual
La práctica devocional en el budismo puede ser algo tan simple como la contemplación de una estatua del Buda o se da al experimentar un sentimiento de paz y tranquilidad. Puede incluir la recitación de unos cuantos versos tradicionales, la visualización de ciertas imágenes coloridas en nuestra mente o la participación con otros en un conmovedor y dramático ritual, que quizás incorpora poesía, música, extractos de textos, incienso y ofrendas.

Devoción
Cualquiera que sea la forma de esas prácticas, el principal propósito siempre es el mismo: alimentar y fortalecer nuestra devoción. Esto se refiere a la devoción en dos sentidos; el primero es la devoción en el compromiso de convertir en algo real y concreto nuestro progreso en el sendero, mientras que el segundo es el de la devoción como una actitud de autotrascendencia, que es capaz de ver la importancia real de la vida como algo que yace por encima y más allá de nuestros caprichos y temores personales. Estos dos aspectos, de hecho, son inseparables aunque por cuestiones prácticas hablaremos de ellos individualmente.

1. La devoción como compromiso

Si queremos obtener buenos resultados en cualquier área -en el arte, el mundo académico, los deportes o en cualquier oficio especializado- necesitamos dedicación y compromiso: necesitamos devoción.

No es posible alcanzar un logro genuino sin un esfuerzo de nuestra parte, y es difícil esforzarse si no existe un compromiso que nos motive a continuar cuando sería más fácil desistir. Aún para alcanzar un objetivo ordinario, como el éxito en los negocios, se requieren muchas horas de arduo trabajo, seria determinación y una disposición a sacrificar, si es necesario, ciertos placeres y oportunidades. Es decir, se requiere de mucha devoción para llegar a una meta, así como la determinación para hacer lo que sea necesario para alcanzar nuestro objetivo.

El exito mundano es más fácil
Los logros espirituales son más difíciles que el éxito en los negocios, y no es de sorprender que para poder alcanzar cualquier progreso espiritual necesitemos una fuerte devoción, así como una dedicación firme en el empleo de los medios que nos permiten avanzar.

El ideal último para todos los budistas es la Iluminación, personificado por el Buda. Los medios que nos ayudan a acercamos a la Iluminación son las enseñanzas del Buda -llamadas «Dharma» en sánscrito- junto con la comunidad espiritual de budistas comprometidos que pueden enseñarnos, alentamos y apoyamos -la «Sangha»-. Estos tres -el Buda, las enseñanzas y la comunidad- son los principales objetos de devoción en todas las escuelas del budismo y se les conoce como las «Tres Joyas». Cuando alguien se compromete firmemente a las Tres Joyas se dice que está “yendo a refugio”.

¿Por qué, y de que se refugian los budistas?

Por el otro lado cuando alguien está “yendo a refugio” es cuando uno se convierte en budista. Algunas personas al escuchar la frase "ir al refugio» por primera vez pueden malentenderla; si se interpreta de la forma equivocada.

Ir a refugio puede tener connotaciones de escondite o huída. Sin embargo, si pensamos en el significado no sólo los budistas van al refugio; todo mundo se refugia en algo ( dicho de otro modo: todos tratamos de derivar seguridad de algo). Nos refugiamos en cualquier cosa que hayamos puesto en el centro de nuestra vida y que consideremos como lo más importante para nosotros. Con frecuencia vamos al refugio de cosas diferentes dependiendo de la ocasión. Puede que nos refugiemos en los placeres físicos que nos proporcionan la comida y el sexo. Puede que vayamos al refugio que nos brinda el dinero, el confort, nuestra profesión, estatus o algún tipo de seguridad, un estilo de vida y cultural, la bebida o las drogas. Puede que nuestro refugio lo forme nuestra pareja sexual, familia o amigos.

Por el otro lado Al ir al refugio del Buda, sus enseñanzas y la comunidad espiritual, tenemos que producir un cambio fundamental en nuestras prioridades. En prioridades que al ser poco fiables y, de hecho, impermanentes e insatisfactorias- ya no se encuentren en el centro de nuestra vida.

¿Pero porque se necesitan practicas devocionales?
Quizás sea fácil entender que se necesita cierto compromiso para progresar en nuestra práctica del budismo. Pero ¿por qué necesitamos prácticas devocionales, las que nos parecen bastante extrañas, ajenas e incluso vergonzosas?

Para trascender nuestro condicionamiento necesitamos romper con las formas de actuar, pensar y sentir habituales. Cualquiera que haya intentado cambiar un viejo hábito sabe que no es algo sencillo. Darse cuenta de que tiene sentido realizar cierto cambio no es suficiente. Necesitamos la inspiración que nos dé la fuerza y la perseverancia requeridas para cambiar patrones negativos. Además necesitamos algo que nos recuerde nuestra determinación para cambiar, de tal modo que podamos superar la inercia de nuestros malos hábitos. Estos son dos de los principales propósitos de las prácticas devocionales: proporcionamos inspiración y recordamos lo que estamos tratando de alcanzar.

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