Jueves 24 de Abril del 2014

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BardoS
de la vida, sueño y meditación

El Bardo de la Vida
La vida en sí, de acuerdo con esta enseñanza, es un estado intermedio entre el nacimiento y la muerte. Es en el transcurso de esta vida donde podemos decidir, escoger y determinar si continuamos dando vueltas en la Rueda de la Vida o si avanzamos por el espiral hacia arriba. Ser reactivos o ser creativos. Por tanto, en todas las escuelas del Budismo se da mayor importancia a la vida humana; la vida humana representa para el Budismo una gran oportunidad una oportunidad maravillosa, porque es en ésta donde tenemos la posibilidad de alcanzar el estado de centralidad última, transcendental que llamamos Budeidad. Entonces este bardo, esta etapa intermedia de la vida, de la existencia humana que es tan rara y tan valiosa, de acuerdo con el Budismo, no debe desperdiciarse.

El Bardo del Sueño
El estado del sueño es intermedio entre el estado de vigilia y el del sueño profundo. En el estado de sueño es posible entrar en contacto con niveles más profundos de la realidad donde ésta se representa en el sueño a través de imágenes arquetípicas. Aquí, por supuesto, no nos interesan los sueños ordinarios. Las imágenes que se presentan en estos sueños arquetípicos que son los que nos interesan difieren de los sueños ordinarios en que los sueños arquetípicos se manifiestan en colores brillantes, de todo tipo de colores y matices parecidos a las joyas o al arco iris, es por eso que son memorables. Para la gente que los experimenta tienen estos sueños un significado inmenso. A menudo cuando las personas han tenido uno de estos sueños arquetípicos o, por así decirlo, experiencias, cuando se despiertan sienten que ha ocurrido algo profundo, algo importante; sienten que han cambiado, por tanto, los sueños no se olvidan fácilmente. La psicología de Jung dice que los sueños de este tipo juegan un papel muy importante en lo que se llama el proceso de Individualismo.

En el Budismo existen varios tipos de yogas, ejercicios espirituales, métodos de meditación que están diseñados para mantener la práctica espiritual en los sueños .Para algunas personas resulta más fácil y rápido progresar en el estado del sueño que en el de la vigilia. Por otro lado es también posible recibir enseñanzas en el estado de sueño arquetípico las cuales uno nunca olvida, y también recibir Iniciaciones de diversos tipos. De acuerdo con la Tradición, algunas personas incluso han logrado la Iluminación en el estado del sueño. No debemos pensar que solamente se puede alcanzar la Iluminación en el estado de vigilia; eso es sólo nuestro prejuicio que convierte el estado de vigilia en la base universalmente válida. No sólo se puede alcanzar la Iluminación a partir del estado de sueño arquetípico. La mayoría de los yogas en el estado del sueño involucran la prolongación de la atención dentro del sueño, tú eres él que sueña. Uno tiene plena conciencia, por así decirlo, de la realidad de estos sueños y experiencias, sin que uno pierda la atención. Existen diversos métodos psicofísicos para inducir la atención en el estado del sueño, de tal forma que uno puede inclusive controlar sus sueños y tener el tipo de sueños que uno quiere.

El Bardo de la Meditación o el Bardo Dhyana

A lo mejor te sorprende encontrar que la meditación se incluye aquí. ¿En qué sentido es la meditación un estado intermedio? Es, por supuesto, el estado intermedio entre dos estados de lo que podríamos llamar la conciencia "normal". Pero para ser más exacto, la meditación, desde cierto punto de vista, es un estado intermedio entre dos pensamientos ¿Ahora qué significa eso?

Estamos dominados por una sucesión constante, un flujo ininterrumpido, un torrente de pensamientos. Normalmente no tenemos conciencia o no nos damos cuenta de eso. Nos damos cuenta o empezamos a darnos cuenta en el momento de la meditación. Todos aquellos que hayan practicado la meditación saben que en cuanto te sientas, en cuanto cierras tus ojos, te haces consciente de este gran torrente de pensamientos que pasan precipitadamente y que tienes que luchar contra eso. Los observas, estás consciente de ello, y poco a poco encuentras que el torrente pasa más despacio; no parece moverse tan rápido; no parece tan apresurado; todo va más lento. Encuentras que llega una etapa donde uno puede ver que todo el proceso se vuelve más espaciado. Empiezas a tener conciencia de cada pensamiento independiente, no solo miles de pensamientos a la vez, sino uno por uno. Y conforme todo va más lento y conforme los pensamientos empiezan a llegar solos, finalmente, uno empieza a experimentar los intervalos entre los pensamientos. Aquí está un pensamiento, te das cuenta de que está llegando; te das cuenta de que se queda; te das cuenta de que se va; entonces no hay ningún pensamiento; hay un espacio, una brecha; ningún pensamiento. Entonces con la práctica desarrollas que los intervalos se hagan más largos. Por tanto un pensamiento llega y se va, y transcurre el tiempo para que llegue otro pensamiento. Hay un intervalo sin pensamientos. Por lo menos durante un rato, unos cuantos minutos o puede ser cinco minutos o finalmente hasta media hora, experimentas un estado de no-pensamiento. Entonces, podemos decir que no existe una meditación verdadera sin esta experiencia. Es solamente en este estado de no-pensamiento, en este estado vacío, por así decirlo, entre pensamientos, que uno puede entrar en contacto con la Realidad.

Ahora llegamos a los tres últimos bardos, el Bardo del Momento de la Muerte, el Bardo de la Realidad y el Bardo del Renacimiento. Es acerca de estos tres bardos que el Libro Tibetano de la Muerte se trata principalmente. Y en un sentido todos forman parte de un solo bardo, en el sentido de que todos son estados intermedios entre la muerte y el renacimiento o re-concepción.

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